Lamborghini

Countach LPI 800-4

Lamborghini Countach LPI 800-4: La Resurrección de la Cuña

Pocos nombres en la historia mundial del automóvil poseen el peso legendario, el poder de asombro y la inmediata capacidad de evocar pura nostalgia ochentera como la palabra “Countach”. El vehículo original, magistralmente diseñado por el visionario Marcello Gandini en la década de los setenta, no solo cimentó y definió de forma inamovible las directrices maestras de diseño estético para cualquier superdeportivo de motor central que le siguiera, sino que se transformó casi de inmediato en el póster indiscutible colgado en las paredes de las habitaciones de millones de jóvenes entusiastas del motor alrededor de todo el planeta.

Atreverse a tocar o intentar reeditar un icono de proporciones casi sagradas es una maniobra empresarial intrínsecamente peligrosa y sumamente polarizante. No obstante, para celebrar con la pompa debida el medio siglo exacto transcurrido desde que el brutal prototipo original, el Countach LP500, rompió los esquemas en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1971, la directiva de Lamborghini encomendó a su actual director de diseño, Mitja Borkert, la titánica y casi imposible tarea de reimaginar con exactitud cómo se vería este mítico toro si hubiese evolucionado orgánicamente hasta el presente continuo del siglo XXI.

El asombroso resultado tangible de este monumental encargo estético se desveló por primera vez bajo el sol californiano, en el exclusivo y elitista césped de “The Quail” durante la celebrada Monterey Car Week de agosto del año 2021. Bautizado oficialmente por la marca como el Lamborghini Countach LPI 800-4, este imponente hiperdeportivo de edición estrictamente limitada logró capturar la innegociable pureza de las líneas del modelo clásico original, fusionándolas de forma hábil y secreta bajo la brillante piel de carbono con la propulsión mecánica híbrida más salvaje, disruptiva y avanzada que reside en los herméticos talleres modernos de Sant’Agata Bolognese.

Un Diseño Homenaje: Limpio, Puro y Escultural

Al emprender este monumental y arriesgado desafío estético y de diseño, Borkert y su experto equipo de modeladores tomaron una valiente, firme y sumamente divisiva decisión estilística central: en lugar de inspirarse directamente en las enormes y exageradas aletas abultadas, los anchos faldones aerodinámicos recargados y el gigantesco, pesado e innecesario alerón trasero en forma de delta de las muy exitosas pero visualmente sobrecargadas ediciones del 25º Aniversario de finales de los años ochenta, decidieron centrar su inquebrantable enfoque visual en recuperar las limpias, finas e inmaculadas líneas originales, tan puras como el cristal, de las ultimísimas y primeras variantes del modelo LP400 inicial, apodado habitualmente como el “Periscopio” de los setenta.

El exterior liso de la nueva creación está meticulosamente salpicado de maravillosas referencias cruzadas, tanto directas como nostálgicas, que honran fielmente el legado del pasado, pero que ahora están ejecutadas brillantemente con las asombrosas y milimétricas capacidades de mecanizado tridimensional de fibra de carbono del presente siglo:

  • Morro Fino y Faros Encajados: El inclinado y afilado morro frontal carece de forma intencionada de la recargada y excesiva agresividad aerodinámica actual habitual de la marca. Presenta unas elegantísimas y finas ópticas rectangulares horizontales profundamente encastradas que simulan asombrosamente a los legendarios y añorados faros retráctiles ocultos (pop-up) que la estricta legislación moderna de impacto y atropello a los peatones prohíbe severamente instalar hoy en día.
  • La Entrada de Aire NACA: Los extensos flancos laterales de las gigantescas puertas (que, por supuesto y como dicta la tradición inviolable, conservan el mágico sistema de apertura elevable en formato de tijera) albergan minuciosamente esculpidas las históricas e inconfundibles grandes tomas de aire triangulares con profundo perfil aerodinámico de tipo “NACA duct”.
  • Zaga Tridimensional Hexagonal: La abrupta sección trasera de la zaga presenta una majestuosa interpretación geométrica tridimensional del antiguo diseño de bloques hexagonales, donde se alojan sutilmente encajados los modernísimos y potentes grupos de iluminación LED. Estos están situados justo por encima de un imponente y agresivo difusor de oscuro carbono cuádruple y unas branquias tipo “persiana” clásica que coronan elegante y retroactivamente la enorme cúpula de cristal y la tapa protectora plana del inmenso y ruidoso motor térmico central.

Aunque la fiel ejecución y traslación moderna de estas veneradas líneas generó de inmediato un inmenso y sonoro aplauso de la nueva y rica generación de compradores contemporáneos, los más veteranos puristas clásicos (incluyendo de forma tristemente pública, sonada y dolorosa al propio y venerado creador inicial, el mítico Marcello Gandini) se mostraron visiblemente decepcionados. Argumentaron con notoria tristeza y dureza que el nuevo modelo representaba simplemente un acomodado, fácil y seguro ejercicio corporativo de fría mercadotecnia retro-nostálgica, abandonando por completo el auténtico espíritu innegable, audaz, transgresor e hiper-futurista de pura innovación disruptiva que dio origen realmente al coche hace ya cincuenta años atrás.

Tecnología Híbrida Supercondensada: El LPI 800-4

Lejos de ser un nostálgico u obsoleto vehículo clásico simplemente rediseñado para engañar a los nostálgicos, el secreto y la verdadera maravilla contemporánea de este toro radica en que, bajo las esculturales líneas fluidas y retro de su inmensa y tensa carrocería de pura fibra de carbono moldeada a mano, se oculta exactamente la misma colosal, ultrarrápida y extremadamente compleja base de chasis monocasco de bañera estructural de carbono y la misma salvaje arquitectura motriz eléctrica y térmica de altísimo nivel que el fabricante italiano estrenó hace muy poco tiempo en el escasísimo y costosísimo hiperdeportivo experimental Sián FKP 37.

El V12 Atmosférico Inmortal: El rugiente e indomable corazón térmico que da vida al vehículo sigue siendo indiscutiblemente la mayor, más querida y más pura deidad mecánica moderna de las fábricas de Sant’Agata: un puro, sonoro, estridente e inagotable bloque motor a combustión de doce cilindros en V (V12) en ángulo de 60 grados y masivos 6.5 litros de aspiración totalmente atmosférica (completamente desprovisto de pesados o restrictivos y sopladores turbocompresores). Por sí sola y quemando gasolina de alto octanaje de manera pura a altísimas y chillonas revoluciones ubicadas muy por encima de la inalcanzable línea roja de las 8.500 rpm, esta imponente y clásica planta térmica proporciona 780 salvajes caballos de vapor puros (CV) y una banda ininterrumpida sonora orquestal inconfundible que literalmente hace vibrar con fuerza la dura caja torácica de los ocupantes acomodados y fuertemente sujetos en la estrecha cabina de las butacas de carbono.

El Novedoso Supercondensador de Empuje (La “I” de Ibrido): La innovación tecnológica asombrosa, moderna y verdaderamente rompedora reside en el peculiar y diminuto motor eléctrico adicional de asistencia rápida de 48 voltios, capaz de sumar de forma súbita un golpe brusco y directo de 34 CV extra netos al torrente motor. Integrado de manera milimétrica y extremadamente compacta directamente dentro del duro alojamiento de la rapidísima pero inherentemente brusca caja de cambios de siete largas velocidades y embrague sencillo (con la ya citada dura tecnología de varillas ISR), este pequeño generador eléctrico inteligente no se alimenta, ineficientemente y como es triste costumbre, de un pesado, gordo y lastroso banco gigante de pesadas baterías de celdas tradicionales de iones de litio. En lugar de depender de pesadas reacciones químicas convencionales de baterías lentas y propensas al sobrecalentamiento, el Countach LPI 800-4 confía plenamente en el poder absoluto, en la carga rápida y en el masivo y denso almacenamiento espacial de la tecnología patentada de descarga y recarga violenta del Supercondensador (Supercapacitor).

Este avanzado dispositivo experimental de contención de altísima energía eléctrica, alojado inteligentemente por cuestiones lógicas de centralización de masas y equilibrio de balanceo de peso en el delgado tabique ignífugo que separa herméticamente las cabezas de los pasajeros del inmenso y ardiente bloque V12 trasero, es unas tres asombrosas veces más potente en capacidad de densidad de almacenamiento de corriente temporal, e innegablemente tres veces abismalmente más rápido en su crucial proceso de entrega y descarga eléctrica y, lo más importante, muchísimo más liviano que una batería comercial equivalente tradicional, añadiendo un irrisorio peso total a la báscula de tan sólo 34 kilos completos de lastre de peso íntegro a la balanza final homologada del pesado vehículo. El complejo sistema del sofisticado supercondensador rellena de forma matemática y activa los notorios y molestos lapsos lentos o profundos “huecos” intermitentes ciegos de pérdida inercial de la pesada fuerza de avance (el conocido torque gap) exactamente en el preciso milisegundo milimétrico en que la dura y tosca caja de marchas manual automatizada engrana rígidamente saltando violentamente de una velocidad física a la marcha superior de forma brutal, logrando suavizar drásticamente la transición de fuerza de cambio al tiempo que permite catapultar velozmente y sin piedad al coche fuera del vértice de las curvas más lentas y trabadas mientras el enorme y masivo motor térmico V12 requiere valiosos segundos para escalar y subir progresivamente de vueltas de nuevo.

El brutal resultado matemático, aullador e incomprensible producto numérico de este complejo matrimonio térmico-eléctrico de la altísima escuela se consolida firmemente de forma sumamente contundente en una salvaje y astronómica cifra tope final bruta innegociable, fijada orgullosamente por los bancos de pruebas en un colosal total puro combinado neto de 814 asombrosos y potentes purasangres rotundos de puros e innegables Caballos de furiosos Vapor asfáltico (CV).

Las Escalofriantes Prestaciones Dinámicas

Todo este brutal y enorme empuje físico combinado de combustión híbrida se ancla rígidamente e inyecta sin filtros a las pesadas ruedas motrices del fuerte eje delantero direccional y del inmenso tren trasero de empuje a través de un sólido y activo y muy moderno sistema constante inteligente sueco Haldex. Este engranaje brinda y asegura una vital tracción permanente e inteligente y un fuerte agarre innegociable de tracción total adherida (All-Wheel-Drive) a las anchísimas, blandas y gigantescas cuatro pesadas ruedas y llantas redondas vestidas con exóticas y adherentes y muy pegajosas gomas radiales Pirelli P Zero Corsa (encargadas a medida específica por el mismo y propio fabricante para el duro coche), que se aferran mordiendo el asfalto y luchan de forma agónica e incesante por evitar patinazos ciegos o enormes derrapes descontrolados al acelerar violentamente y salir catapultado de horquillas y curvas en el circuito cerrado bajo estricta y brusca demanda plena del pie conductor.

Dado que su imponente peso de masa estática de obligada homologación seca de chapa arroja una lectura de peso final oficial de la báscula de tan solo unos envidiables y reducidos 1.595 ligerísimos kilos puros de tara neta final bruta vacía, este moderno y resucitado coche mítico logra ostentar y lucir de frente una enormemente respetada e intimidante relación física y balística pura de entrega de máximo poder bruto de empuje frente al peso arrastrado inerte, registrando y marcando para los libros de la historia:

  • El Arranque de Parada: Una dolorosa aceleración pura contundente, logrando realizar un asombroso, brutal y violento desplazamiento fulgurante innegociable de cero o absoluto 0 a 100 kilómetros hora superados fácilmente de un enorme latigazo en unos muy rápidos, breves y muy fugaces 2.8 cortos y veloces y velocísimos puramente exactos y redondos segundos puros.
  • El Tramo Doble Intermedio: La locura innegable asombrosa no termina y continúa, porque si no se ahueca el firme empuje logrará subir y llegar aullando a los inabarcables de 0 a los incomprensibles y rotundos 200 muy veloces supersónicos km/h en un asombrosamente rápido tramo de apenas 8.6 brutales escasos y brevísimos cortos latigazos en y puros veloces incomprensibles de cortos y cronometrados parpadeos veloces ciegos y veloces.
  • La Mágica Velocidad Punta: Si se le otorga en pista al piloto un agresivo empuje incesante de aullador motor en un asombroso circuito inmenso largo, llano y plano europeo y largo que permitirá finalmente de asombrosamente rozar, lograr coronar de y por fin superar holgadamente en innegable de forma asombrosa el intocable asombroso veloz techo terminal asfáltico duro de la punta, alcanzará unos inabarcables puros innegables incomprensibles duros supersónicos redondos de unos asombrosos 355 eternos, asombrosos, duros, crueles y rotundos veloces kilómetros por hora asombrosamente (mph 221 rápidas y puras velocísimas mph asombrosas).

Para asegurar firmemente e innegablemente preservar incólume su gigantesco valor aura innegable de inabarcable leyenda intocable sagrada, la marca matriz de la corporación tomó una inteligente poética corporativa decisión interna al decidir restringir firmemente y de asombrosamente limitando drásticamente de asombrosa e innegociable forma la producción final total mundial general global de este coche a asombrosamente exclusivísimos 112 ejemplares totales. Este específico número exacto 112 cerrado no es de para nada una simple ocurrencia del y mero del puro o puro azar de número aleatorio; es una hermosa referencia al primigenio diseño original de nombre clave interno proyecto Countach LP 112 del pasado año histórico, rindiendo un gran último innegociable y gran homenaje puro de despedida honorífico.