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Aventador

Lamborghini Aventador: El Toro de Combate Furtivo

En el extremadamente tradicionalista, jerárquico y pasional universo de la legendaria fábrica de Sant’Agata Bolognese, el lanzamiento de un nuevo buque insignia propulsado por un motor V12 central no es simplemente la presentación de un modelo comercial; es un hito sísmico que marca el cambio definitivo de una era completa. Durante toda su ilustre historia, Lamborghini solo había tenido cuatro reyes absolutos en esta categoría sagrada: el pionero Miura, el icónico Countach, el feroz Diablo y, finalmente, el Murciélago.

Cuando llegó el inexorable momento de jubilar al exitoso y ancho Murciélago a principios de la década de 2010, la marca (ahora firmemente respaldada por la vasta e inagotable chequera, el estricto control de calidad y el enorme poderío tecnológico corporativo de su empresa matriz, Audi y el Grupo Volkswagen) se propuso crear una máquina que no solo fuera digna del pesado linaje del toro, sino que reiniciara por completo y desde la base todas sus capacidades mecánicas, aerodinámicas y estructurales.

El resultado de esta titánica empresa tecnológica fue presentado al asombrado público global en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2011 bajo el temible nombre de Lamborghini Aventador (nombrado, como dicta la inamovible tradición de la casa italiana, en honor a un valeroso, feroz y premiado toro de lidia que había luchado con excepcional bravura en la Plaza de Toros de Zaragoza en el año 1993).

La Revolución Estructural: Monocasco de Carbono y Suspensión Push-Rod

Visualmente, el diseñador jefe Filippo Perini esculpió una agresiva, bajísima y terrorífica carrocería plagada de superficies planas, líneas de tensión afiladas, ángulos obtusos geométricos y enormes tomas de aire triangulares. La inspiración estética no provenía de la naturaleza, sino directa y descaradamente de la oscura e intimidante tecnología militar de aviación norteamericana, imitando el perfil anguloso, furtivo y escurridizo de cazas a reacción como el F-117 Nighthawk o el letal F-22 Raptor.

Sin embargo, a pesar de lo espectacular de su agresiva carrocería y de la ineludible conservación de sus dramáticas y teatrales puertas de apertura vertical en forma de tijera, el verdadero y gigantesco salto hacia el futuro del Aventador se escondía debajo de sus paneles exteriores:

  1. El Chasis de Carbono: El Aventador abandonó por completo y de una vez por todas la arcaica y pesada estructura base central de entramado tubular de acero clásico que había sostenido y lastrado al antiguo Murciélago. En su moderno lugar, la empresa italiana diseñó y fundió su primer monocasco central estructural fabricado íntegra y masivamente en resistente y ultraligera fibra de carbono y resina epoxi. Esta cabina bañera, que pesaba apenas 147 kg desnuda, otorgaba al coche una astronómica rigidez a la torsión dinámica sin igual (150% más duro que el chasis de su predecesor) y mejoraba drásticamente la capacidad de la suspensión.
  2. Suspensión Push-Rod de Competición: Lamborghini adoptó una solución mecánica inmensamente purista y exótica importada y directamente copiada del exigente mundo de los monoplazas veloces de la Fórmula 1 moderna. En lugar de conectar y amortiguar directamente la rueda al rígido chasis, los complejos e inmensos amortiguadores de gas y los tensos resortes horizontales fueron empaquetados e instalados elegantemente tumbados en posición interior “in-board” directamente encima de la estructura superior del subchasis, siendo hábilmente accionados y empujados externamente a través de unas largas y rígidas varillas y un complejo balancín (“Push-Rod”). Esto disminuyó críticamente la perjudicial masa inerte no suspendida de las pesadas ruedas en las curvas.

El Nuevo Corazón V12 (L539): El Primero desde Bizzarrini

Para entender el monumental significado del motor del Aventador, es absolutamente vital comprender la rica historia de Lamborghini. Desde el mismísimo día de la fundación romántica de la empresa por Ferruccio en el legendario año de 1963 con el modelo 350 GT, absolutamente todos los modelos emblemáticos equipados con motores V12 (incluidos los modernos Murciélago) habían utilizado invariablemente y arrastrado modificaciones mecánicas de la arquitectura del bloque motor histórico original diseñado primigeniamente por el ingeniero renegado Giotto Bizzarrini.

Para el nuevo Aventador, tras casi 50 larguísimos y fructíferos años de exprimir y alargar hasta la extenuación la vida útil del venerable diseño clásico, el moderno departamento interno de motores y diseño térmico de Sant’Agata Bolognese tomó por fin la histórica y costosa decisión de comenzar desde cero y desechar los viejos planos de papel.

Así crearon, fundieron y desarrollaron desde cero el L539: un novísimo bloque mecánico interno compacto V12 atmosférico de giro rápido, ángulo abierto clásico a 60 grados y con un exacto cubicaje masivo generoso de puros 6.5 litros completos (6.498 cc) netos. Este gigantesco pulmón termodinámico moderno lograba lo impensable: era drásticamente 18 kilogramos neto más ligero que el motor del viejo y torpe Murciélago saliente, y ofrecía un par torrencial más bajo e inmediato.

El agresivo resultado en la sala cerrada del dinamómetro del modelo LP 700-4 original certificaba orgullosamente un torrente masivo y demoledor de 700 duros y potentes Caballos de Vapor íntegros (CV) a unas gloriosas, rápidas y estridentes 8.250 altas revoluciones por minuto, y entregaba de manera brutalmente pesada unos aplastantes constantes de 690 Newtons Metro (Nm) redondos de esfuerzo motor rotacional torque neto.

Toda esta majestuosa e innegable brutalidad atronadora no se mandaba de forma mansa a las gomas: se engranaba y acoplaba directamente y con rabia inmensa de latigazo mediante una sofisticada, agresiva y única robótica transmisión manual secuencial de embrague simple e independiente (ISR). Esta aulladora caja ISR (Independent Shifting Rods) era capaz de meter y engranar las marchas de forma violenta y asombrosamente veloz en apenas 50 rápidos y dolorosos milisegundos.

Un Rendimiento Que Destroza Asfaltos

Gracias a la innegociable implementación de un avanzado, inteligente y seguro diferencial de tracción activa total Haldex (4x4) a las cuatro enormes ruedas motrices, el pesado y masivo modelo Aventador se disparaba catapultado como un obús balístico al hundir el pedal del acelerador a fondo.

Los cronómetros y los atónitos verificadores registraron:

  • 0 a 100 km/h en un destello cegador de 2.9 segundos.
  • Su carrocería de aerodinámica hiper-furtiva le permitía alcanzar y sostener cómodamente la mítica barrera asombrosa de los 350 puros veloces kilómetros por hora (217 mph).

El Aventador original LP 700-4 no solo cumplió su mandato corporativo de sustituir al viejo Murciélago, sino que se erigió de forma rotunda como el toro de motor V12 mecánicamente más exitoso comercialmente de toda la dilatada historia de la legendaria marca italiana.