Koenigsegg CC850: La Magia de la Palanca de Cambios en el Siglo XXI
En el acelerado, hiper-electrificado e implacablemente digitalizado panorama contemporáneo de la industria de los hipercoches, resulta prácticamente impensable encontrar a un gran fabricante dispuesto a dar lo que muchos analistas considerarían un arriesgado paso “hacia atrás” en pos del puro y simple placer de conducción visceral. Sin embargo, Christian von Koenigsegg, el visionario fundador sueco, no es conocido por seguir las aburridas y asépticas reglas de la industria convencional europea.
Desvelado en un evento de gran ostentación durante la glamurosa Monterey Car Week celebrada en agosto del año 2022, el hermoso y retro-futurista Koenigsegg CC850 no fue concebido bajo frías premisas de marketing, sino como un capricho personal doblemente significativo y profundamente nostálgico. Este bellísimo hipercoche nació con el noble propósito de celebrar simultáneamente dos grandes e imponentes hitos cronológicos redondos: Por un lado, celebrar el 50º cumpleaños personal del propio Christian von Koenigsegg. Por el otro, honrar y conmemorar el vigésimo (20º) aniversario histórico desde el lanzamiento del primer coche de producción de la marca, el pionero modelo CC8S del año 2002.
Como resultado de este enfoque conmemorativo, el diseño exterior del nuevo CC850 (que se traduce en CC8 por el ancestro original, y 50 por los años de su creador) es un ejercicio inmaculado de purismo estético. Rinde un tributo visual directo, casi caligráfico, a las fluidas, sensuales y minimalistas líneas de la carrocería en forma de lágrima de aquel pionero modelo primigenio sueco de hace dos décadas, careciendo de las estridentes aletas y enormes apéndices aerodinámicos que definen a la agresiva gama moderna actual.
Engage Shift System (ESS): El Milagro Táctil
A pesar de su evidente y hermosa envoltura retro-nostálgica exterior, la noticia bomba que paralizó a la prensa especializada no residía bajo su masivo capó, sino en el revolucionario túnel de transmisión central situado entre los dos ocupantes de la cabina. Allí descansaba una espléndida y brillante palanca mecánica metálica de marchas.
Koenigsegg bautizó a su nueva y compleja brujería mecatrónica como el sistema Engage Shift System (ESS), que en la práctica funcional deriva de la avanzada Light Speed Transmission (LST) original del modelo Jesko. Pero, ¿qué es exactamente lo que la hace tan increíblemente revolucionaria en la historia del automóvil?
En esencia, Koenigsegg logró diseñar e integrar con éxito una sofisticadísima caja de nueve veloces relaciones completamente robotizada y controlada en milisegundos mediante chips electrónicos, pero la enlazó a un sistema físico que simula a la rigurosa perfección una clásica y gloriosa transmisión manual tradicional en “H”.
Para lograr este hito sensitivo e inmersivo, los ingenieros instalaron un pedal izquierdo de embrague real, con peso físico, retorno y fricción simulada electrónicamente mediante sofisticados actuadores electromagnéticos o de retorno de fuerza (force feedback).
- La Experiencia Purista Manual: En su glorioso y romántico modo de funcionamiento “Manual”, el afortunado y adinerado piloto está obligado a pisar a fondo el pesado pedal del embrague táctil para liberar la presión simulada, y entonces empujar físicamente y con fuerza la bella palanca selectora a través de las muescas de la parrilla descubierta en el salpicadero. Si el conductor suelta el pie del embrague bruscamente de manera no coordinada a baja velocidad, el asombroso software del coche “calará” deliberada y fingidamente el colosal motor V8, provocando un vergonzoso apagón y tirones simulados en mitad de la calzada pública, replicando exactamente el drama y la pura conexión exigida por los clásicos modelos manuales de los años 80 y 90. En este modo, el ordenador restringe férreamente al usuario a utilizar única y tradicionalmente seis relaciones de cambio puras en su palanca.
- La Comodidad de lo Automático (Dr. Jekyll y Mr. Hyde): Sin embargo, lo verdaderamente apabullante y versátil de este innovador sistema sueco sale a relucir cuando el tráfico de la ciudad empieza a saturarse y cansar el gemelo de la pierna izquierda de tanto uso del embrague. En cualquier momento libre, el conductor puede arrastrar simple y secamente la palanca del selector manual hacia el carril o ranura solitaria ubicada en el extremo inferior lateral derecho del riel, marcada únicamente con una sutil letra “D” de Drive (Automático). Al enclavar la larga varilla allí, de forma instantánea y milagrosa, el software hiper-moderno sueco desbloquea y despierta a las supersónicas nueve relaciones totales continuas y rápidas ininterrumpidas de la caja robotizada moderna, convirtiendo al tosco superdeportivo ruidoso y manual en un exquisito y pacífico Gran Turismo automático para un crucero de viaje interurbano.
Un Corazón Extraído del Jesko, con la Promesa 1:1
Para propulsar y garantizar contundentemente que todo este espectacular y nostálgico homenaje biplaza sueco de aniversario dispusiese del más colosal músculo crudo dinámico necesario, Christian von Koenigsegg ordenó instalarle directamente bajo el capó de concha basculante el monstruoso y feroz grupo motor propulsor del modelo “Jesko”.
Hablamos de un titánico motor V8 a 90 grados, de 5.0 litros exactos de cubicaje puro forjado íntegramente en dura aleación de bloque de aluminio y agresivamente acoplado e interconectado a dos enormes turbocompresores sopladores de aire a presión sin un miligramo de molesto lastre de baterías híbridas. Al igual que los grandes pioneros de los recientes récords suecos, el inteligente cerebro electrónico del motor dispone de inyección de tecnología FlexFuel.
- Si se opta por llenar de manera ordinaria su tanque principal con gasolina súper común fósil regular sin plomo comercial, el propulsor soplador turbo limitará su potencia máxima a unos conformistas, dóciles y sobrados 1.185 potentes caballos (CV) puros de tracción trasera (Rear-Wheel-Drive).
- Por el contrario, en el instante exacto en que los inmensos y ávidos inyectores reconocen ineludiblemente que el líquido es el frío, denso y mágico Bioetanol E85 (verde espeso), la maravilla térmica estalla.
La asombrosa termodinámica de combustión se desboca, y los sopladores inmensos aumentan su presión violenta y escupen una aulladora cifra de rendimiento de potencia oficial fijada en 1.385 furiosos purasangres Caballos de Vapor (CV netos) rotundos, entregados brutalmente junto al idéntico, colosal y parejo empuje par máximo de unos dolorosos 1.385 rotundos Newtons Metro totales de contundente par motor constante (Nm).
La Promesa Mítica Poética y el Coste de Exclusividad
Cerrando con abrumador aplomo y rotunda genialidad magistral técnica esta increíble poesía sueca corporativa, los ingenieros recurrieron rígidamente al empleo intensivo de materiales livianos aeroespaciales y fibra de carbono cocida en matriz exótica para la bañera del chasis para aligerarlo al máximo grado posible.
El resultado oficial y espectacular de la fría báscula homologada y seca en total orden estático del hermoso hipercoche conmemorativo CC850 marcó una exacta, redonda e innegociable cifra milimétrica: 1.385 ligeros kilos secos poéticos totales.
Al arrojar estas hermosas, redondas y mágicas cifras gemelas numéricas matemáticas (potencia y kilogramos), el bólido nórdico ostenta sin ruborizarse la sagrada y mítica relación áurea inalcanzable de “Relación Ratio 1:1 (Uno a Uno)”. Garantizando de este hermoso modo que entregará un brioso e innegable caballo CV de potencia por cada modesto, solitario y pesado kilogramo de peso arrastrado inerte del chasis.