Ferrari F12tdf: El Intimidador de Maranello
La rica y extensa historia de las grandes berlinettas Ferrari V12 de motor delantero está marcada y definida por una clara, tajante y estricta distinción de linajes corporativos. Por un lado, tenemos la elegante rama de los “Gran Turismos” estándar de producción en serie (como el 550 Maranello, el 599 GTB o el bellísimo F12berlinetta), diseñados para viajar rápido y con gran confort. Por otro lado, reservada para la cúspide, existe la rama de las feroces y temibles ediciones especiales “hardcore”, estrictamente limitadas, aligeradas al máximo y enfocadas obsesivamente y sin compromisos en reventar cronómetros en la pista (como el 599 GTO y, posteriormente, el 812 Competizione).
Cuando los directivos y los ingenieros de dinámica de Maranello tomaron la firme decisión de que había llegado la hora de construir la versión definitiva, más extrema, ruidosa y “desquiciada” (unhinged) del ya de por sí brutal y rapidísimo modelo base F12berlinetta, decidieron buscar inspiración y un nombre adecuado en los profundos y polvorientos archivos de su heroica herencia de competición de mediados del siglo XX.
Y así, eligieron deliberadamente las misteriosas siglas “tdf”. Estas pequeñas letras en minúscula significan Tour de France Automobile, que no debe confundirse con la carrera ciclista, sino que hace referencia a una legendaria, peligrosísima, brutal y agotadora carrera de resistencia en carreteras públicas abiertas y tramos de montaña que Ferrari dominó y aplastó con puño de hierro durante las décadas de los 50 y 60 utilizando coches hoy míticos, como la imbatible familia de los 250 GT Berlinetta (que extraoficialmente se ganaron el apodo de “Tour de France”).
El agresivo Ferrari F12tdf, desvelado ante el mundo asombrado a finales de 2015 y cuya producción fue estrictamente limitada por contrato a tan solo 799 unidades globales, es un hiperdeportivo que, sin duda alguna, hace honor a la naturaleza agotadora, difícil y castigadora de la histórica carrera a la que rinde sentido homenaje. Desde el mismo día de su mediático lanzamiento, fue catalogado y descrito de forma rápida, unánime e inequívoca por la gran mayoría de los más respetados y curtidos periodistas del motor (y por los propios pilotos de pruebas) como uno de los automóviles más exigentes, aterradoramente rápidos, nerviosos y mentalmente intimidantes que jamás hayan sido producidos en la historia de Ferrari. Es, en su esencia más pura, una indiscutible obra maestra de la ingeniería termodinámica y atmosférica (naturally aspirated), pero posee un carácter traicionero que se niega activa, obstinada y violentamente a halagar o perdonar los pequeños errores de un conductor inexperto (novice driver).
El Corazón de Carrera: El Aullador V12 F140 FC
Resulta innegable que el prodigioso motor V12 de 6.3 litros (6.262 cc) que ya equipaba de fábrica el elegante F12berlinetta estándar era ampliamente considerado en ese momento como uno de los motores atmosféricos más espectaculares, elásticos y grandiosos a la venta en todo el mundo. Sin embargo, para los obsesivos ingenieros de la división secreta Gestione Sportiva de Ferrari, eso simplemente no era suficiente. Querían sangre.
El motor rediseñado del F12tdf (que recibió la nueva designación interna de bloque F140 FC) fue sometido a una dolorosa revisión interna. Dejando atrás la comodidad del mantenimiento callejero, Ferrari instaló sin piedad pesados taqués mecánicos sólidos (solid lifters) derivados pura y directamente del duro mundo de las carreras para poder accionar con seguridad las válvulas a más altas vueltas. Esta valiente decisión técnica permitió a los ingenieros utilizar, tolerar y exprimir de forma fiable perfiles de árbol de levas inmensamente más agresivos, radicales y cruzados. Además, el complejo tracto de admisión de aire del motor se rediseñó para utilizar costosas “trompetas de geometría variable” (un intrincado e ingenioso sistema neumático que fue expresamente baneado y declarado ilegal hace años por la FIA en la Fórmula 1), el cual altera físicamente, alargando o acortando, la longitud interna del recorrido del aire en cuestión de milisegundos para optimizar de forma masiva y perfecta la velocidad y el volumen de entrada del aire en todos y cada uno de los tramos de la amplia banda de revoluciones.
Todos estos costosos y microscópicos cambios mecánicos internos lograron su cometido: permitieron que el gigantesco motor de doce cilindros girara, subiera y bajara de vueltas de manera mucho más libre, suelta y violenta. La restrictiva línea roja de corte de inyección fue empujada audazmente desde las ya respetables 8.700 rpm hasta unas estridentes, agónicas y operísticas 8.900 rpm. El asombroso resultado numérico fue un gran salto en la potencia final: aumentó brutalmente de los 740 cv originales hasta unos inmensos 780 caballos de vapor (CV) / 769 hp picos alcanzados a unas altísimas 8.500 rpm. La fuerza de empuje o par motor (torque) tampoco fue descuidada, incrementándose de forma contundente hasta los 705 Nm (520 lb-ft). Aún más importante para la sensación de conducción es que un notable y muy útil 80% de toda esa inmensa fuerza de rotación bruta está disponible para el pie derecho de forma casi inmediata desde las modestas 2.500 rpm.
La conexión analógica entre el acelerador por cable y las ruedas (throttle response) es en la práctica instantánea y carente de cualquier inercia, y la ruidosa firma sonora es enteramente e irreconociblemente diferente a la del modelo F12 estándar de producción. Todo el sistema de cañerías del escape posterior fue radicalmente modificado, vaciado, rediseñado para sufrir una menor contrapresión de gases y, al hacerlo, se despojó bruscamente por el camino de ese refinado, culto y musical tono clásico de gran turismo, transformándose repentinamente en favor de un estridente, metálico, agudísimo e histérico chillido de carreras (shriek) que reverbera, resuena y ensordece a los ocupantes a través de toda la espartana y despojada cabina.
Transmisión de Asalto: Más Corta y Brutalmente Precisa
Toda esta furia atmosférica de competición es dirigida en exclusiva, sin asistencia de diferencial delantero, hacia los dos inmensos rodillos del tren trasero utilizando y exprimiendo la ya conocida e rapidísima transmisión automática secuencial de doble embrague de 7 velocidades (dual-clutch). Sin embargo, y marcando una gran diferencia dinámica con el coche base, en el tdf Ferrari no se limitó simplemente a conectar el portátil y reprogramar agresivamente unas cuantas aburridas líneas de código del software de la centralita; fueron más allá y metieron las manos en la grasa para alterar y cambiar físicamente por completo las relaciones de los engranajes mecánicos (gear ratios).
Todas las marchas insertadas en la dura carcasa del F12tdf son matemáticamente un agresivo 6% más cortas de recorrido que las que se encuentran instaladas en el F12berlinetta. Cuando estas nuevas y nerviosas relaciones cortas se combinan letalmente con un motor que revoluciona más libremente y a la vez choca con un nuevo software predictivo hiperactivo que ha logrado milagrosamente acelerar aún más los tiempos de cambio de marcha ascendentes en un asombroso 30% adicional y los importantísimos cambios bruscos de reducción en frenada (downshifts) en un violento 40%, la sensación física real de aceleración (y deceleración) resultante se percibe en el cuerpo humano como verdaderamente concusiva, explosiva y desorientadora.
Este engranaje (gearing) muchísimo más apretado, rabioso y corto logra que el gran automóvil italiano se sienta constantemente hiperactivo, febril y frenético en cualquier carretera (frantic); siempre parece estar ansioso, tenso y estirando con fuerza de la correa como un perro de presa rabioso al ver su objetivo, exigiendo impaciente e incesantemente al conductor que pida e inserte desesperadamente la siguiente marcha superior con la misma brutal e inminente inmediatez seca de cargar el pesado cerrojo de un rifle de asalto.
Escultura Aerodinámica: La Evolución Radical del ‘Aerobridge’
Desde el punto de vista puramente estético y visual, el agresivo diseño exterior del ancho F12tdf es, sin lugar a demasiadas discusiones, una evolución sumamente violenta, musculosa, ruda y sin concesiones estilísticas del elegante y elogiado diseño original dibujado y firmado por el gran estudio italiano Pininfarina para el F12. Para lograr pegarlo al asfalto de los circuitos sin penalizar en gran medida su velocidad punta, toda la eficiencia aerodinámica funcional general del vehículo fue minuciosamente estudiada y matemáticamente casi duplicada. Tras la pesada ración del túnel de viento, esta bestia de carbono es capaz de generar y empujar el coche contra el suelo con una fuerza descendente medible e innegable de 230 kilogramos (507 libras) cuando viaja a 200 km/h (124 mph).
- El Morro de Cuchillas (The Front Bumper): Toda la fascia delantera (el morro) ha sido completamente reconstruida y ahora está imponente y oscuramente dominada en su totalidad por un larguísimo y complejísimo divisor (splitter) fabricado en fina y punzante fibra de carbono, acompañado en los flancos por grandes aletas y derivas laterales (dive planes) y una nueva, gigantesca y profunda toma de aire central inferior diseñada para engullir enormes volúmenes de aire fresco y canalizarlo para enfriar los frenos.
- El ‘Aerobridge’ Mutado: La famosa y mundialmente patentada innovación visual y aerodinámica del viejo F12, conocida como el “Aeropunte” o “Aerobridge” (ese intrincado e inteligente canal lateral esculpido que captura forzosamente y embuda ruidosamente el aire turbulento desde encima del capó motor y lo escupe limpiamente y hacia abajo a lo largo de las sinuosas curvas de los flancos de las puertas), fue salvajemente rediseñada. Ahora incluye incrustadas una serie de amenazadoras aletas o branquias (louvers) en fibra de carbono expuesta cuya misión única es succionar y extraer agresivamente el perjudicial y flotante aire de altísima presión de la zona interior de los abultados huecos de las ruedas delanteras (wheel wells).
- La Extrema Zaga (The Rear): La anchura de la vía trasera fue ensanchada y empujada hacia los extremos de la carrocería (wider rear track) para alojar gomas más anchas, y el masivo e imponente alerón trasero de la tapa del maletero ha sido exagerado. Es significativamente más grande, resultando 60 milímetros más largo y elevándose 30 milímetros más alto en el perfil que el del sobrio coche estándar. La curva e inclinación final de la pequeña ventana trasera de cristal del habitáculo ha sido hecha mucho más pronunciada, empinada y vertical, y el colosal difusor de aire inferior trasero incorpora en su interior la tecnología de competición de tres grandes aletas activas motorizadas que, operadas y gobernadas informáticamente por una centralita, giran, bloquean y detienen intencionalmente todo el flujo aerodinámico (stall the aerodynamics) inferior a muy alta velocidad con el único fin físico de poder reducir drásticamente el excesivo arrastre y lastre por resistencia aerodinámica (drag) en las larguísimas rectas de los circuitos y permitir exprimir la velocidad punta.
La Dieta Implacable: Eliminando 110 kg a base de Carbono y Alcantara
Como paso fundamental y vital para poder complementar dinámicamente y aprovechar correctamente toda esta nueva inyección masiva e incesante de nueva potencia de motor de carreras y enorme fuerza descendente (downforce), los obsesivos técnicos sometieron al grueso modelo GT del F12tdf a una implacable y espartana dieta extrema de reducción de masa, y lograron la mágica hazaña ingenieril de extirpar y lograr desprenderse de unos inauditos, asombrosos y dolorosos 110 kilogramos (242 lbs) de pesados lujos frente a la masa del pesado y cómodo coche estándar que abandonaba la línea de montaje regular.
El crucial peso en seco final (dry weight) de esta edición radical se sitúa y asienta orgullosamente en la ligerísima, atlética y competitiva marca de unos meros 1.415 kilogramos (3.120 libras). Este drástico y costoso aligeramiento solo se logró mediante una aplicación masiva, obsesiva y extensa de ligerísima pero carísima fibra de carbono tejida tanto por dentro como por fuera. Los sobredimensionados parachoques, los intrincados apéndices aerodinámicos, el gran splitter y la casi totalidad de los ligeros paneles de cierre de las enormes puertas están expuestos en fibra de carbono oscura, fría y desnuda de pintura (bare carbon).
En el interior del angosto habitáculo, todo rastro y asomo del abundante lujo, confort burgués, silencio y piel blanda del elegante y suave modelo F12berlinetta tradicional ha sido aniquilado, desaparecido y borrado por completo de un plumazo. Los blandos y pesadísimos asientos eléctricos de cuero de lujo reclinables son brutalmente reemplazados por escasos, rígidos, delgados, durísimos, sudorosos e incómodos asientos baquet fijos (carbon-fiber buckets) envueltos a duras penas en una fina e inflamable capa de Alcantara transpirable y adherente para no resbalar. La útil pero pesada guantera de plástico forrada del salpicadero fue simple y bruscamente eliminada (deleted) de los planos para siempre de un plumazo. Las mullidas y silenciosas alfombrillas del suelo también fueron arrancadas y descartadas sin contemplaciones, y su lugar fue tomado por pesadas, duras, ruidosas e industriales placas de duro suelo de metal y aluminio diamantado crudo (bare aluminum floor plates) que dejan ver las soldaduras del chasis al ojo humano desnudo. Para rizar aún más el rizo dietético y sumar dramatismo exótico, incluso se eliminaron de las puertas las pesadas piezas metálicas y tiradores clásicos de las pesadas cerraduras interiores mecánicas para abrir la puerta para bajar del coche, viéndose humillantes y escandalosamente sustituidos y reemplazados para siempre por minúsculas, austeras y endebles tiras de cuerda plana hechas de simple tela roja cosida que tienes que estirar bruscamente (pull-straps) (evocando y recordando descaradamente a la estética cruda del interior del añorado F40).
’Virtual Short Wheelbase’: La Lucha por el Agarre
La característica dinámica, innegablemente más peculiar, definitoria, peligrosa, comentada y afamada en las crónicas automotrices a nivel internacional de todo el comportamiento mecánico inestable del masivo F12tdf, es, sin asomo de dudas, su tan característico manejo e inserción (handling) hiperactivo. El coche es amplia, universal y muy temiblemente conocido, catalogado y temido por críticos y dueños por ser y sentirse exageradamente vanguardista, asombrosa y desconcertantemente tenso, agudo, filoso e inmensamente propenso (y en ocasiones, casi desesperado) a entrar violenta, repetitiva y abruptamente en un feroz estado e inercia de sobreviraje repentino (oversteer) sin mucho aviso previo del volante en cualquier curva rápida.
La oscura razón subyacente física de este extraño e impredecible carácter dinámico (que asusta) reside y recae pesadamente sobre los neumáticos. En su búsqueda ciega e incesante por tratar desesperadamente de otorgarle a un pesado y alargado coche masivo de Gran Turismo de motor delantero V12 la misma agresiva y telepática respuesta afiladísima de giro de tren y dirección (sharper turn-in) de morro incisiva (turn-in response) veloz e instantánea característica de un nervioso deportivo biplaza de pequeño motor central central en la inserción (front-mid engine), los astutos e irresponsables técnicos decidieron en el túnel y en Fiorano el alterar e incrementar y sobre-dimensionar inmensamente, artificial, exagerada y desproporcionadamente la anchura exacta y milimétrica nominal de pisada de todos y cada uno de los grandes neumáticos blandos delanteros direccionales (modificando y ensanchando bruscamente las gomas directrices desde una estrecha goma común de perfil 255 hasta pasar de golpe a embutir violentamente unos masivos y anchísimos rodillos y cilindros de asfalto frontal de sección muy plana de perfil número 275). Esto dio al tren una agilidad y “mordida” salvaje de entrada a curva, pero a la vez, arruinó el equilibrio seguro.
¿Por qué? Porque desgraciadamente las frías leyes de la geometría de paso por chasis y de empaquetamiento posterior de maletero físico del coche no permitían a la marca, al carecer por completo el F12 de un gran espacio trasero interior restante (ya utilizaban en extremo las inmensas e hinchadas ruedas tractoras traseras limitadas por el ancho total físico legal en ficha máxima, que ya de serie en todos sus modelos básicos salían anchos equipadas y montadas exageradamente y ya arrastraban medidas y dimensiones límite gordas con descomunales e insuperables medidas asombrosas y rodillos traseros y grandes masas de goma de “315-section width” en pulgadas); estas no se podían ampliar matemáticamente en concordancia simétrica ni proporcionalmente al mismo paso. Como resultado catastrófico de este desproporcionado incremento del grip de la delantera contra la inamovible ancha trasera, este brutal cambio en las gomas alteró y arruinó, de forma definitiva, brusca y absoluta el viejo y dócil equilibrio balanceado perfecto del chasis inercial GT del F12 base seguro original, forzando un enorme sesgo y predisposición estructural asombrosamente peligrosa a iniciar agresivos trombos que estaban inherentemente y pesadamente desviados y obligados peligrosamente y físicamente siempre inclinados, decantados y condicionados geométricamente a entrar, en absolutamente cada giro y presión brusca, de cabeza o a tumba y sin el necesario agarre posterior a inducir el mencionado e inquietante “sobreviraje”.
Para contrarrestar y parar de alguna mágica manera esta violenta y masiva inercia dinámica inestable subyacente impuesta por sus ingenieros y calzado, y que no lo hiciese injugable a altas velocidades para clientes inexpertos, el ordenador en Maranello tuvo que inventar de la nada a regañadientes una intrincada y brillante brujería técnica compleja e introdujo con gran rimbombancia tecnológica su muy polémico y alabado a la vez pero famoso sistema patentado, el salvaje algoritmo informático activo y servo-eléctrico conocido mundial y corporativamente como el ‘Virtual Short Wheelbase’ (Paso Corto Virtuale, o simplemente PCV)—siendo esto históricamente trascendental al significar la primera e inicial vez indiscutible que una computadora del grupo montaba e incluía de fábrica en el sistema una red e innovador componente mecánico del muy activo y complejo hardware “rear-wheel steering system” informático inteligente para las gomas y la amortiguación del tren del eje posterior, un ordenador activo programado (dirección de la rueda posterior).
El potente sistema informático predictivo PCV acciona físicamente motores eléctricos a milésimas de segundo y mecánicamente ordena y empuja, gira activa, automática e imperceptiblemente a todas las grandes y pesadas gomas motrices y dirección de las dos voluminosas ruedas de anclaje de la larga zaga trasera exactamente girándolas sutilmente hacia los ángulos a la misma e idéntica misma dirección sincrónica (parallel path steering) lateral (en el mismo y calcado ángulo y grado físico, imitando al girar paralelo) a la par como en sincronía paralela en dirección como estén también en ese rápido milisegundo apuntando o cortando por orden del propio giro y maniobra del volante directriz del asustado volante piloto desde arriba en plena y violenta entrada de curva del ángulo de las agresivas ruedas principales direccionales instaladas en la fina y rápida y ligera dirección delantera de inserción de curva extrema durante, al límite puro y exclusivo uso de tomar apoyo total al acometer veloces e impensables trazos, maniobras muy tensas rápidas, curvas ciegas peraltadas en carretera o cambios urgentes e inmediatos instintivos de trazada o de ágil carril a más de alta presión en recta o veloces altas trazadas peligrosas e infartantes (high-speed cornering). Esta compleja sincronía y mágica y fina y delicadísima danza angular y alteración de paralelismo electrónica programable lograda en las llantas asombrosamente consigue de forma instantánea de software engañar falsamente, artificial y muy efectivamente a todas la física, pesos, la dinámica empírica en curva inercial matemática pura de masas del propio enorme e inmenso deportivo GT masivo italiano, y mediante ese fino truco sutil de la informática, lograr “alargar” y aumentar de forma milagrosa y mágica ilusoria “virtualmente”, de mentira pero vital de verdad para frenar su agresiva tracción perversa, la distancia estructural del metal real (wheelbase) de entre las manguetas del masivo pesado e inmenso bastidor corto, consiguiendo a cambio final con éxito como único alivio a cambio proporcionar y regalar desesperadamente al chasis y al asustado pasajero una cuota importantísima, esencial e imprescindible gigantesca ración de pura seguridad y una vital e imperiosa dosis gigantesca artificial enorme de sólida e indestructible necesaria, firme, anclada, pasiva, salvavidas estabilidad del aplomo direccional inamovible con agarre para sencillamente evitar impedir y parar de lleno (stopping) que la descomunal agilidad brusca inicial, el hiper-agarre milagroso monstruoso agudo en picado (turn-in front end bite) que propiciaba y regalaban generosamente la exagerada enorme de anchura, suela asimétrica de goma del morro masivo frontal recién estrenado (massive front-end grip) que el inmenso coche ahora poseía bruscamente arrastrase de culo, patinase irremediablemente y sin pausa (spinning out) girando la pesada y larga masa del deportivo italiano y derrapase al instante haciendo y perdiendo para siempre incontrolablemente sin remedio en trompo y dando bruscas vueltas sin fin de forma instantánea de giros en círculo sin perdonar o matar irremediablemente para no perdonar mandando hacia los arcenes llenos de vegetación o violentamente contra un triste, oscuro y doloroso árbol, a todo incauto, conductor humano normal con mucho par que cometiera un mísero error, o que a cualquier error del vehículo en la trampa el vehículo pesado girase en la pista hacia el bosque la estructura de aluminio o metal entera de un salto al perder el coche la estabilidad bruscamente sobre sí mismo, haciendo al F12 girarse y estamparse por completo (spinning the car around) en apenas medio simple y veloz pestañeo letal trágico sin previo o ningún viso de aviso de peligro (instantly spinning out the car).
Incluso, irónica pero seriamente, con el activo despliegue constante del mágico supercomputador y el ángel salvavidas infalible de software del potente código italiano e invisible y mágico PCV que todo lo ve siempre activo tras bambalinas, el endiablado F12tdf sigue siendo y continuará en la pista perenne siendo invariablemente muy intimidante y un coche sumamente traicionero, sudoroso, peliagudo y extremadamente “manos llenas” (handful) tenso y muy nervioso y letal y nada dócil de gobernar agresivamente de verdad al 100% exprimiendo. La calculada y ultrarrápida proporción de giro desmultiplicada (steering ratio) dentada en su dura cremallera direccional eléctrica está asombrosamente y escalofriantemente tarada por la fábrica, muy afilada y calibrada hiper-reactivamente como para que la pesada proa frontal gire absurdamente rápido ante la más tenue intuición e insinuación y leve e inconsciente mínimo toque al volante, y su corta suspensión magnetoreológica es áspera (stiff), tosca, dura, intransigente como una tabla ruda y rígidamente e innegociablemente castigadora y firme (unforgivingly stiff) en exceso que machaca riñones y apenas perdona un solo bote sobre los bordillos, pianos agresivos o baches feos en pista y carretera de asfalto y calles. Es por diseño intencional final un purísimo duro automóvil radical intransigente para la carretera con matrícula que simplemente no admite un leve error, no perdona estupidez mental y tajantemente demanda a gritos siempre de su piloto el máximo del riguroso 100% continuo (percent) total, extenuante y absoluto de tu enfoque nervioso y completa, fría e inquebrantable gran concentración física extrema humana todo y cada milisegundo el rato al estar pilotando. Y un aviso vital muy aterrador, feo, mortal y sombrío a todo aquel dueño irresponsable o insensato temerario (o probador valiente youtuber de fin de semana con manos muy pesadas sin cerebro de Fórmula Uno) que con chulería se le acurra por ego torpe pulsar su volante largo el estúpido error mortal de tener el ego inflado como para girar el dial del control Manettino y desconectar bruscamente un domingo (Turn off) el invisible, ángel guardián hiper-activo, incesante, electrónico e indispensable complejo y potente e invisible seguro vital y pesado código mágico del control de tracción a bordo del ordenador principal: sin el software domándolo castrador, el bestial y visceral y loco del potente modelo del motor del violento coche italiano oscuro llamado del asombrosamente del brutal rojo F12tdf no lo duda, al ser provocado al toque gas a altas velocidades vaporizará a lo tonto, destrozará estruendosamente de un pisotón, destruirá incesante humo, reventará, convertirá en negra nada, o quemará, asará e implacablemente va a incinerar, fumar y destruir por y volatilizar completa, instantáneamente de inmediato de modo letal a la nada (obliterate) ambas grandes y muy anchas gomas, las de tracción Pirelli o sus Michelin gordos del eje posterior neumáticos gruesos pesados traseros negros ardiendo echando nubes con la patada al pisar salvajemente gas quemando asfalto incluso estando el trágico y salvaje coche desplazándose rectamente a velocidades absurdas por la estática ancha carretera o a más alta alta tensión que a pavorosa y asombrosamente más alta velocidad recta ya superior a una ya en un salto altísima de 160 kilómetros en recta continua y 100 millas puras rectas veloces volando raso.
¿El V12 Delantero Definitivo de Ferrari?
Este indomable modelo rojo furioso llamado el famoso F12tdf catapulta de un disparo de forma casi violenta, física y estruendosamente letal al pasajero o probador sentado, partiendo sin aviso y arrancando o en inercia de 0 a 100 km/h (62 mph terrestres) en el mismo breve lapso incomprensible cronómetro absurdo exacto y milimétrico de un corto instante de un soplido en tiempo minúsculo incomprensible instantáneo destrozando los relojes de exactamente en solo tristes, rápidos y alocados 2,9 tristes cortos relámpagos segundos fugaces, y no afloja, no sufre caída de potencia nunca ni se ahoga su turbo inexistente, ya que este motor de verdad logra implacablemente destrozar con inmenso empuje su inalcanzable récord en su alucinante veloz empujón al asfalto marca y lograr rozar y llegar e igualar la mítica gran velocidad aplastante superior de llegar de golpe fuerte a los muy grandes temidos 200 veloces km/h (124 brutales millas) recorridos de espacio en escasos aplastantes, absurdos infartantes en cronómetro e increíbles brevísimos y mínimos 7,9 tristes minúsculos breves milisegundos y rápidos segundos de crono atónico ciego en pantalla; para coronarlo luego y como el lazo humillante total final al viejo modelo normal abuelo, este nuevo demonio especial se lanzó a Fiorano, se comió el asfalto rojo de la marca de casa y de verdad despachó, reventó y paró, congeló la sagrada aguja fría del cronometrador de forma ruidosa en el registro interno (laps) de tiempo absoluto de vuelta al legendario asfalto italiano en circuito aullando a fuego bajando humillante en solo 1:21.0 (superando e hiriendo al hiperdeportivo millonario gran LaFerrari o al modelo híbrido especial de Le Mans normal o superior hiper coche con gran holgura y distancia por sus tiempos muy sobradamente aplastando al F12 y machacando cronos por muchos tiempos).
Pero, de la misma e implacable y muy romántica manera poética que aplica con razón y fuerza a toda historia de obra maestra épica de Molsheim, Detroit y de esta legendaria e insustituible escudería legendaria artesana marca transalpina nacida de Enzo en Módena (Ferrari), la absurda retahíla aburrida de fríos asépticos y secos datos matemáticos numéricos (numbers don’t define this car), o cifras ruidosas arrojadas locas y asombrosas del papel en tabla en una hoja aséptica y vacía blanca de una revista de prestaciones en internet o motor de ficha, no logran arañar, transmitir y captar el terror, la belleza o y ni mínimamente dictaminar, retratar ni por asomo empezar en ningún rincón mínimo rasgo posible logran remotamente apenas en lo abismalmente más triste conseguir definir o pintar ni a encasillar lo más crudo posible en el gran nivel profundo, abstracto puramente animal y espiritual asombrosamente mecánico lo que inmensamente representa este ruidoso e inconmensurable y salvaje monstruoso coche de asfalto y pista asombroso en rojo encierra este oscuro. El innegable F12tdf está ineludiblemente cimentado, está históricamente e inseparablemente engarzado definido y es, desde su origen y hasta el temible final inexorable a gasolina en este gran sector V12 atmosférico del siglo, definido ineludible, puramente, abstractamente y emocionalmente a fuego ardiente en el alma y cerebro de forma exclusiva siempre para el futuro por el insalvable terror primitivo, y se le admira asombrosamente temblando (the fear and respect) y el inmenso, sudoroso, pavoroso respeto genuino palpable absoluto al volante (respect) físico que él por sí mismo a base de tirones repentinos agresivos es cruelmente sobradamente violento de transmitir orgánicamente a sus gomas e infunde bruscamente desde el segundo uno por su violenta de sacudida o zarpazo dinámico y su espeluznante entrega asombrosamente violenta en de inyectar sin paliativos al asustado, valiente e impávido pero asombrosamente estresado hombre y temerario piloto de carne y hueso endeble, humano pavoroso asustado tenso con las manos frías asidas blancas firmemente clavadas blancas, apretadas fijamente (instills in its driver) o que instintiva transfiere instintivamente en incesantemente o inocula incesantemente y atestigua sin piedad y traslada letal y constantemente e imperiosamente sin perdón desde la zaga, del agresivo chasis italiano al mismísimo piloto vivo conductor que lo lleva por asfalto sudando asustado y en respeto a la bestia sentada conduciendo. Representa él por sí mismo la mismísima furiosa gran antítesis absoluta en la industria contraria perfecta contraria y totalmente rotunda absoluta tajante opuesta (the antithesis) contundente ideal de toda idea de diseño moderna estúpida, estéril del blandengue aséptico aburrido hiper-fácil e insolente ridículo y fácil, aséptico, aburridamente predecible (easy-to-drive modern supercar) coche de ricos de ciudad dócil, blando como y tontamente de poder conducir seguro de actual tecnología a pantalla, moderno, pesado con inercia muerto inerte pero blando actual del aséptico auto deportivo estandar hiperdeportivo. Él sencillamente NO LO ES; es, por contrario, es rabioso, agresivamente rebelde (wild), afilado e impredecible salvaje tenso; es, innegablemente y visceralmente un muy escurridizo “culo inquieto”, indómito nervioso y ruidoso bicho sobrevirador, “alegre en la cola” y saltarín y culeador y saltarín rígidamente y agresivo de la zona baja inestable (tail-happy); es un ruidoso espantoso, atronador chillón agudo rabioso violento, metálico y operístico fiero, un furioso monstruo endemoniado (screaming monster of a machine) chupasangre bestial metálico estruendoso operístico atmosférico, una furia brutal infernal aullante estridente bestial salvaje inmensa agresiva; asombrosamente ensordecedor, agudo; una ruidosa afilada e impresionante furiosa de motor inmensamente salvaje e indomable, muy temperamental pura, tosca gran máquina de aluminio letal rápida forjada con fibra roja que compensa la temeridad cruda de asfalto y de forma asombrosa bendice gloriosamente y magnánima al final a manos sabias recompensa enormemente masiva (rewards) a los valientes premiando únicamente todo aquel que disponga de una muy superior inmensa, muy depurada precisa, pura y muy experimentada gran grandiosa, altísima experta extrema gigantesca destreza purísima natural al tacto (immense skill) en el volante valiente manual, y en idéntica par de justa contundencia castiga feroz o, con letal agresiva brutalidad dolorosa, machaca irremediable y furiosa y cruel dura, letal y despiadada crueldad de rebote en curva rápida aullante que implacable y muy dolorosa sin misericordia ni freno severo castiga, hace derrapar trompos y asusta hasta humillar trágicamente en la grada la pena asustando el mínimo parpadeo, indecisión o y el mínimo resquicio leve más absoluto minúsculo despiste titubeo temeroso vacilante en el piloto tonto al girar el gas de duda o pausa tonta o de falta letal asombrosamente letal por leve en asfalto inseguridad temerosa de titubeo instintivo temeroso y la (hesitation). Es para concluir, sencillamente e incontestablemente sin la mínima discusión pálida o refutación de sombra o margen de debate purista posible sin género de dudas o la menor sombra técnica para todos en absoluto y de forma incuestionable (without a doubt), sin lugar al mínimo atisbo ciego a cualquier duda seria para todos: una de las indiscutible, la innegable indomable más extrema, más pura e impresionantes bestias temibles, aulladoras máquinas más y maravillosamente y pura emocional gloriosas atemorizante aulladora, y más gloriosamente locas furiosas y de lejos muy sumamente memorables, maravillosas agresivas épicas puras ensordecedoras de toda y absoluta toda ruidosa historia la enorme e histórica, larga línea saga ininterrumpida saga brutal lista interminable familiar línea del catálogo ruidoso histórico del gran e histórico (most exciting and memorable V12 Ferraris ever created), espectacular y salvaje motor atmosférico gordo grande delantero V12 más loco que salió vivo o que de alguna asombrosa forma fue autorizado en vida alguna vez por un abogado de calle para ser parido para siempre creado en el mundo del automóvil por Ferrari en historia en la vida.